Nunca, en toda mi vida, he sentido tanta rabia como la que sentí hoy. Una sensación que me tensaba la cara y me hacía gritar más fuerte. Y no, no podrán callarnos. Porque somos personas que respetamos la dignidad humana no cosas que se venden para insultar la memoria de la gente.
Hace poco menos de dos horas, mientras Salomón Lerner daba un genial discurso en el Ojo que Llora, algunos simpatizantes fujimoristas salieron con pancartas del procesado por delitos de lesa humanidad. Con ánimo provocador, patético y negacionista pisotearon las velas que representaban la memoria de aquellos muertos y desaparecidos durante el conflicto interno.
Esperaba recordar este día como la celebración de una ceremonia de la esperanza. Como una luz que crece hacia la reparación.
Pero no fue así. Y sin embargo, la gente respondió con fuerza, con coraje, con valor y con dignidad. Sin violencia. Porque somos personas que creemos en lo que defendemos y ante el ataque deleznable y cobarde respondemos con la fuerza de la razón y la alegría de nuestro canto.
El comienzo
Esperábamos una fiesta. Una ceremonia alegre. Los voluntarios participantes que asistimos al Campo de Marte desde las cuatro de la tarde hicimos de todo durante la preparación: encender velas, ayudar a los danzantes, cuidar los cables, doblar los programas y demás.



El evento
Poco a poco, con alegría, cantando incluso, llegaba la gran caravana que se había reunido en Plaza Bolognesi. Avanzaban de a pocos y se acomodaban ordenadamente. Me alegró reconocer a mucha gente: distintos compañeros de la universidad (gente de la FEPUC y del Frente de Izquiera Universitaria), hermanos de La Salle (mi colegio), gente de distintas parroquias, otras universidad como la Ruiz de Montoya, muchos escolares, familiares de las víctimas y más. Todos ordenados ingresaban al recinto. Tantos llegaron que me sorprendí y sonreía.



La cobardía de la agresión
Y aparecieron esos cobardes. Aquellos que creen que por gritar tienen la razón. Y nos provocaron. Pero como bien señaló Salomón Lerner: no debíamos caer en su provocación. Eso es lo que desean. Deslegitimar nuestro justo reclamo. No pudieron. Los distintos voluntarios contuvimos a la gente que reclamaba, hicimos un círculo a los fujimoristas para que no pudiesen atacar a nadie y el Serenazgo y la Policía pudiesen llevárselos. Y todos juntos ¡Sin justicia no hay paz! y ¡Asesino! y no podían callarnos. Gritabámos hasta que se nos tensaban los rostros. Muchos lloraban, pero no caímos en el juego de los fujimoristas. Y seguimos oyendo las palabras de Salomón Lerner que llamaba a la calma.

¿Y mañana?
Aún me pregunto que pasará mañana. ¿Qué dirá la prensa? ¿Saldrá Martha Chávez a defender lo indefendible de nuevo? No lo sé. ¿Qué dirá ese asqueroso diario llamado La Razón (sic)? No lo sé. Pero callar el clamor de la sociedad hoy ya más consciente de sus derechos, eso ya no podrán.
Otras voces
Todas las fotos, malas y buenas, que tomé en mi álbum de Flickr.
Video del incidente aquí
Nuria Allemant: La piedra que no fui
Desde el tercer piso (Godoy): Fujimoristas intentaron arruinar ceremonia por 5 años de la CVR




4 cómplices:
Excelente, Renato. Has descrito muy bien lo vivido en un evento que estaba dedicado a recordarnos las tareas pendientes de nuestra sociedad en materia de justicia y reparación.
Saludos,
Gonzalo.
Gonzalo:
Gracias. Es importante resaltar estas cosas para cumplir con las tareas pendientes.
Publica las fotos donde se ve a los fujimoristas agredienedo a la gente, sobre todo de la mujer y el maton.
Juan:
Desearía poner esas fotos pero no las tengo. Sin embargo, sé que reporteros profesionales de La República las tomaron. Este diario ha hecho el mejor análisis del tema.
Gracias por comentar
Publicar un comentario en la entrada