sábado, 29 de diciembre de 2007

2007, tan erráticamente feliz

Los fines de año llaman a la reflexión. No sé por qué. Quizá sea porque aunque a la distancia no hay nitidez, sí hay claridad. La Pieza Incorrecta me deja hacer un balance público de este año.
La verdad, no recuerdo cuánto esperaba de este año. Pero ya casi acaba y creo que recibí más de lo que pedí.
Este año, sí, ha sido el mejor de mi vida. Raro, siempre estuve contento pero ahora soy feliz. Todo viene y va a un gran cambio. La PUCP. Lo sé, suena atorrante creer que la PUCP me ha cambiado. Pero es cierto. No rompí con mi cole pues es imposible. Me reencontré. Noté que no puedo renunciar a creer en Dios, a gritar, a gorrear a diestra y siniestra, a decir "eso crees" y "también si quieres", a Breña, a mis amigos... a ser de La Salle. Pero hubo un cambio en la continuidad. Ya no soy ese tipo orgulloso que llegó a la PUCP con ganas de probarse como genio ante todos (¿no, Loreta?).
Las clases me mostraron qué clase de persona quiero ser. Entendiendo el pasado y modelando respuestas para el futuro. Analizando lo que me rodea desde una perspectiva mayor. Cada clase abrió una puerta hacia más conocimientos...
Hace un rato mencioné a Loreta. Me olvido de que nada sería lo que es sin las personas de las que me he rodeado. Ellos ya saben quiénes son. Cada uno de ellos ha cambiado las concepciones que tenía. Amplié mis gustos (literarios y musicales); entendí otras creencias y no creencias; aprendí a entender otras posturas; me volví más tolerante... Por alguna razón, ahora que no me tengo en un pedestal, me valoro más...
No, no todo ha sido un camino de rosas este año. Las redefiniciones cuestan. Y casi siempre vienen de golpes o procesos largos que terminan con creencias antiguas. Cambié de carrera (con algo de dolor, pero con certeza) porque aspiro a otros retos, muy distintos a los que aspiraba al empezar el año. Quizá a quienes llamaba amigos antes ya no lo son o, simplemente, lo son menos. El tiempo y la distancia no perdonan. Y quizá (¿por qué me engaño? de hecho que sí) me gané enemigos que nunca quise evitar.
La Pieza Incorrecta sigue siendo un experimento que me alegra día a día, en realidad, cada vez que veo que el contador sube. Y mucho más cuando leo los comentarios, tanto de aquellos que conozco como de aquellos que simplemente quisieron dejar su opinión sobre lo que escribo.
Pero sobre todo, este año ha sido el más mágico de mi vida (en realidad el único que podría recibir ese epíteto) por esa mujer hermosa. Por ella, a quien no puedo mentirle, quien me enseñó los absolutos que este relativista jamás quiso ver, quien no tuvo miedo de amarme y a quien no tuve miedo de amar. Nuria, mi amor...

Quizá, todo se resume en estas frases tan olvidables...
Leí más, solamente para entender que sé menos...
No sé si lloré más, pero aprendí a llorar de felicidad...
Recé menos pero con más fe, después de tanto...
Amé por primera vez y descubrí la magia que encierra ese sentimiento vital, ese impulso erótico, esa energía cósmica que envuelve todo
No sé si busqué la felicidad, pero la encontré. Y la vivo a diario...

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Los wones son ellos





El grupo Wong se vendió. Sí, es cierto. En La República lo dijeron mejor

… ayer cerca de las 7 de la noche Palacio de Gobierno fue el lugar elegido para que Efraín Wong, directivo de Wong, anunciara al país la venta del 100% de las acciones del grupo al holding chileno Centro Comercial Sudamericano (Cencosud) por la friolera de US$ 500 millones.

A cambio de ello, los hermanos Wong adquieren 49′750,000 acciones de Cencosud, a un precio de 2.000 pesos por acción proveniente del remanente de acciones emitidas en aumento de capital efectuado en 2005, “con lo cual pasará a ser uno de los tres accionistas individuales con mayor participación en la compañía“, dijo la firma chilena a través de un comunicado.

La operación también prevé el traspaso de activos inmobiliarios como centros comerciales, 23 locales de supermercados actualmente en operación y 17 ubicaciones disponibles para el desarrollo de futuros proyectos.

La inversión debe ser siempre bienvenida cuando cumpla con los requisitos legales que el país que la recibe exige. Sin embargo, como bien se pregunta Mirko Lauer en su columna de hoy " ¿Puede una burguesía sobrevivir y crecer sin sólidas fuentes de acumulación propia?" Difícil. Muy difícil. El proceso de globalización es irreversible, pero no beneficia a todos. Beneficia al que está listo. Por esto, aunque la balanza de inversiones está muy inclinada hacia un lado (20 vs 4600 millones), debemos, antes de intentar avanzar en nuestras inversiones en Chile, consolidar nuestro capital en nuestro país. Sin una burguesía dirigente, este país va a ser, como en la época de Odría un simple burdel.

Por otra parte, acórdemonos que Cencosud es la empresa que obligaba a sus trabajadoras a usar pañales para que no vayan al baño. Así que no glorifiquemos la inversión extranjera, fiscalicemos duramente a quienes tienen tan mal historial.

Por último, ya he expresado en otro post porque creo que las empresas que reflejan un carácter de identidad nacional pierden su relación con el consumidor al venderse a capitales extranjeros. Además,
desde el lado de la identidad nacional, ¿habrá corso de Wong?, ¿habrá más libros sobre la peruanidad del pisco? ¡Dios! ¿venderán el aguardiente chileno sin nombre en las tiendas? No sé...

Más info en:
Útero de Marita: Welcome to capitalism: Chilenos compran Wong ver especialmente los comentarios
Mate Pastor: ¿Hay clase empresarial en el Perú?
El Blog Económico: La no tan tirante relación comercial Perú - Chile
Y la imagen es de Peruanista
Y en toda la blogósfera peruana

jueves, 13 de diciembre de 2007

La solución (de ultraderecha) a la crisis del fulbo

Desde la famosa juerga en el Burdel Golf Los Inkas, muchas voces han dado sus recomendaciones para la salvación (casi imposible) del fútbol peruano. Efraín Trelles (el que ayer le gritó a Chemo en la conferencia de prensa) sugirió volver con Oblitas y traer a las esposas de los jugadores para que ellas se encarguen de la marcación (al menos parcialmente).
Por otra parte, Philip Butters, el Especialista, se mandó con la más difícil y alucinante propuesta al postular la creación de una Súper-Liga ajena a la Federación Peruana de Fútbol para forzar la salida de Manuel Burga.
Sin embargo, ninguna de estas propuestas es lo suficientemente convincente para mí. Hasta que el día de hoy leí "La Ortiga", la columna que Andrés Bedoya Ugarteche, el siempre polémico (y racista e intolerante) ¿político, periodista, vago? escribe en Correo. Él tiene la respuesta:

Yo sugiero que el “fúlbo” sea declarado ilegal, tal y como lo decretó la reina Victoria en Inglaterra, por tratarse de un “deporte de rufianes”. ¡Qué razón que tuvo! Sugiero también que los “futbolistas” juergueros (¿Es que hay otros?) sean deportados del país y se les retire la nacionalidad peruana, luego de ser debidamente capados... si es posible. Además, que sus apellidos sean borrados de los registros del RENIEC. Todos aquellos que tengan la desgracia de llevar los mismos apellidos de la carroña futbolera, deberán cambiárselos en el plazo de siete días. Bueno, yo haría eso si fuese dictador del Perú. Lo malo es que el fútbol me interesa un carajo.
Parafraseando el gran filosofo de la juventud, Reimond Manco: "lo justo, tío Andrés".

martes, 11 de diciembre de 2007

Fujimori: ¿Culpable, pero...?

No. Este post no trata de defender a Alberto Fujimori. Este blogger cree fervientemente en los Derechos Humanos y cree (a la luz de las pruebas y los testimonios que se dieron y se darán) que ese dictadorzuelo irá a la cárcel. Por ladrón y por asesino. Bueno, como ya dije, este post no apunta a eso. Apunta más bien a como enfrentamos ese juicio nosotros (aunque no estoy seguro si este nosotros se refiere a los peruanos, la juventud u otro referente). Alguna vez Nuria Allemant escribió sobre las conclusiones personales que obtuvo a través de las declaraciones de su padre. Ella dijo:
"Tal vez el sentir el autoritarismo puro en la voz despreocupada de mi papá; el estudiar más profundamente la masacre de los peruanos, de 69280 personas que no solo desaparecieron para siempre sino que dejaron el dolor en el corazón de sus familiares que nunca comprenderán por qué les pasó eso a ellos, el ser consiente cada día un poco más que el Perú está cansado ya de tanto sufrir, de ser una pelota de pin pon entre la izquierda más lamentable como SL, y la derecha más absurda de antaño."
Creo que hoy haré lo mismo. Desde otro punto de vista. Mi papá no es anti-subversivo. Es un hombre alegre, pero descreído. Descreído del fútbol y de la política, principalmente. Hoy me dijo, luego de las declaraciones del procesado: "Pero así tenía que ser. ¿Tú crees que si no hacíamos eso íbamos a crecer como crecemos?" Le respondí que no había que matar para lograr eso. El solo respondió: "Había que mostrar quién era el más fuerte". Me callé. Sentí entre rabia y pena. Luego me vino con que yo no había vivido esa época. Eso yo ya lo sabía. Sabía que nombraría ejemplos sin rostro antes que contarme como su mejor amigo murió en el atentado de Tarata. Siempre que converso con él del tema trato de tener eso en cuenta. Saber que quizá perder a su amigo fue mucho. Pero también pienso que él fue profesor de La Cantuta en esa época, amenazado por los cachacos que vigilaban la entrada y los senderistas que dejaban clara su presencia con pintas en las paredes. Yo debía tener dos años. Cuando lo descubrí, me dio miedo haber podido quedar huérfano.
No intento justificar ni fustigar la opinión de mi papá. Él sintió y vivió cosas que yo no y las mira desde otra perspectiva. Sin embargo, me niego desvalorar la vida humana. A traficarla y hablar de ella como una cosa sin valor. Pero creo que es un estigma nacional. No el no creer en los Derechos Humanos, sino el justificar las medidas por resultados al corto plazo. Como dice Martín Tanaka en su columna de Perú.21 hoy:
"El fujimorismo legitimó la falta de respeto a la Constitución, a las normas, a las instituciones, a cambio de algunos resultados que en el corto plazo parecían muy grandes, pero que con los años vemos que no lo eran: la derrota del terrorismo, por ejemplo, no fue resultado de la acción de Fujimori y de Montesinos, sino de un trabajo policial iniciado durante el gobierno de García; y las reformas económicas se vieron perjudicadas, no favorecidas, por el golpe de Estado de 1992 y por el intento de re-reelección. Sin embargo, mientras las cosas parecían funcionar, no se hacía mucho escándalo por estas tropelías, evaluadas por algunos como necesarias."
Probablemente así piensa papá. Probablemente así piensan muchos peruanos. Hasta en el fútbol, porque, como bien dice el jotita Reimond Manco sobre el escándalo en el Burdel, perdón, Hotel Golf Los Inkas: "si hubiéramos ganado ante Ecuador, nadie estaría hablando de esto". Es verdad para muchos. Pero no es la verdad. Y como decía un venerable profesor en mi colegio: "Con la verdad no se ofende ni se insulta". Así es. Y solo un juicio justo y transparente (como el que se lleva a cabo) determinará si Fujimori es culpable o inocente - no de salvar o joder al país - sino de los crímenes y delitos que se le imputan. Y así desterrar esa falacia que domina al país que dice "culpable, pero..." o "ladrón, pero hizo". Para siempre.
Otras opiniones sobre el juicio a Fujimori en la blogósfera:
Gran Combo Club: Fujimori se pone gallo
Utero de Marita: Empezó el juicio a Fujimori
El Fondo del Vaso: Juicio de Fujimori suspendido por hipertensión
Océano de Mercurio: Fujimori en el banquillo de los acusados

lunes, 3 de diciembre de 2007

Cortitas

Me disculpo por no postear. Supongo que la presión de finales mi impidió darme el tiempo de volver a postear. Bueno, me mando con algunas cortitas de lo que pasó durante la semana:
1. La pasé de la pe-eme el día de mi cumple. Agradecimientos a todos los que vinieron: Nuria, José, Alejo, Lam, Vera, Wixo, Gus, Xavo, Aldo, Hans, Jose, Fanto (ingeniero químico del trago) y Berhta (que vino antes) . Conseguí una máquina de afeitar, una revista Teen, ese jueguito de pesca con imanes que es la cagada, dinero, colonias y un nuevo cel. Pero eso es lo de menos. Gracias por venir, chicos.
2. El jueves se me informó que quedé segundo en la V Bienal de Ensayo de Estudios Generales (Letras, difícil que alguien de Ciencias participe pero pueden hacerlo). Aunque según el profe Del Valle el objetivo no era enaltecer a los ganadores (como me lo recordaron Lola Alva y Adriana Arce) debo decir que me siento muy orgulloso y por eso lo posteo aquí.
3. Alejo Hidalgo comienza a reacccionar y sale de su vida antigua para redefinir sus conceptos de personalidad. Me quedo con la frase:
"Quien sabe, este cínico ilustrado podría convertirse eventualmente en el heraldo del optimismo y de la justicia. Pero creo que ese ya no sería yo, sería un cruce de Luis Lam con Diego Torres (¿creepy no?)".
Esa búsqueda de la redención. (Lástima para él que Max Castro y el dúo Ayacucho telonearán a Soda).
4. Estamos en finales y ni los rulitos salvarán a Luis Lam de estudiar.
5. Volvieron estas sucias perras llamadas Spice Girls (acepto que de niño Wannabe fue un guilty pleasure mío, pero nunca más)
6. Debo comenzar a pensar en mis regalos para Navidad. Además, creo que comenzaré mi cartita para Papá Noel(luego de hacer la tuya, cielo). He sido un buen chico. Qué pillín que soy.

Ni gringa ni chola: Inca Kola y el fracaso de la narrativa criolla

La creación de una Nación necesita de elementos tangentes e imaginarios que logren unir a los habitantes de esta. Estos elementos cohesionadores deben reflejar un sentir nacional que incluya a todos los ciudadanos de esta nación. En el Perú, la mayor parte de las imágenes reflejan un rico pasado histórico, sin que necesariamente estas lleguen a las masas pues no pueden acceder a estos lugares. Sin embargo, se crearon otros elementos cohesionadores que hicieron posible acercar a las masas a la identidad nacional. Uno de estos es la Inca Kola, la “bebida de sabor nacional”. Sin embargo, Inca Kola refleja un proyecto criollo de identidad fracasado, mas no uno de peruanidad.

La gaseosa Inca Kola encaja en el la idea de “narrativa” criolla que postula Gonzalo Portocarrero. La “narrativa criolla” identifica al imperio de los incas como una “civilización altamente desarrollada de la cual los peruanos podemos sentirnos legítimamente orgullosos” (Portocarrero 2004: 37). Las élites de esa época utilizan este argumento para sentirse parte del país y “legítimamente” explotar los recursos nacionales. La bebida de los Lindley apela a esto. Creada por un inmigrante inglés apela al nombre de “Inca” para acercarse a las masas. La apuesta salió tan bien que lemas como “con todo combina” o “la hora en todo el Perú, la hora Inca Kola” se volvieron emblemas de patriotismo. La gaseosa dorada, sin embargo, refleja también el sentimiento criollo de “exclusión y desprecio del indio” (Méndez 2000: 15). Como bien afirma Callirgos “las imágenes presentadas (...) por los medios de comunicación no corresponden a la apariencia de la mayoría de los peruanos” (1993: 162). Inca Kola no escapó a esta tendencia. Desde la modelo Gladys Arista en los sesenta hasta los modelos de rasgos europeos modelando trajes de inspiración pre-inca. Inca Kola logró manejar un doble discurso Así, se consolidó como imagen nacional creada por la “narrativa criolla”.

Esta imagen, sin embargo, es la primera que adopta todo símbolo de la narrativa criolla. Luego, como señala Portocarrero, el fenómeno de acriollamiento “busca la aprobación de las metrópolis” (2004: 39). Inca Kola no escapa a esta tendencia. Una vez consolidada como la mejor bebida gaseosa del Perú (Perú Business 1998: 28) y habiendo derrotado a la Coca Cola – lo que constituyó un gran motivo de orgullo – comenzó a negociar su venta a la transnacional norteamericana. Muchas voces se quejaron ante esta compra, como la artista plástica Susana Torres (Avilés 2003: 31), pero otros defendieron la venta como el presidente de la Corporación Inca Kola, Jhonny Lindley Tabeada. Él afirmaba que en el futuro la bebida podría ser bebida a nivel mundial (Perú Business 1999: 42). Aparte de ciertas exportaciones para las nostálgicas colonias peruanas en el exterior (Avilés 2003: 26) y Chile y Ecuador (Avilés 2003: 31). Esto se explica porque las sociedades hegemónicas desaprueban la narrativa criolla (Portocarrero 2004: 39). Inca Kola jamás logró encandilar al paladar del Primer Mundo a pesar de los buenos deseos de los Lindley. Muchos extranjeros describen a la “bebida de sabor nacional” como un líquido “color orina y sabor a chicle” (Avilés 2003: 20). La bebida amarilla no pudo competir globalmente. Prefirió ser cola de león que cabeza de ratón.

Se observa en la Inca Kola un comportamiento que nos recuerda al de Queca, hermosa chica que protagoniza el triste colofón del cuento “Alienación” de Julio Ramón Ribeyro. Así como Queca era de “ojos verdes” pero también de “tez capulí” (Ribeyro 1977: 66), la gaseosa de los Lindley era una “Inca” rubia. Luego, podemos notar que Queca “tendía a descartar de su atención a los más trigueños”. Inca Kola tampoco, parafraseando a Ribeyro, “jugaba con zambos” (Ribeyro 1977: 66) y desde los años sesenta, con la llegada de la televisión, buscó modelos de ascendencia europea para publicita la bebida de sabor nacional, en desmedro de imágenes que reflejaran las diferentes ascendencias étnicas de la población peruana. Además, Queca no se contenta con lo que le ofrecen en el Perú, sino que se va con Billy Mulligan, un norteamericano. De la misma manera, la bebida amarilla no se contenta con el mercado nacional que dominaba ampliamente y se vende a la transnacional estadounidense Coca Cola. Sin embargo, ninguna de estas historias termina de manera feliz. La pobre Queca verá como su marido se la lleva a un abandonado pueblo de Kentucky, donde la golpearía y la insultaría diciéndole “chola de mierda” (Ribeyro 1977: 78). Inca Kola creyó que su matrimonio con la transnacional la convertiría en la nueva joya del portafolio de la Coca Cola. Sin embargo, eso jamás ocurrió. Fue vilipendiada por los paladares extranjeros. Además, en el Perú, perdió su insignia de “bebida de sabor nacional” (en especial por la decisión reciente de ser fabricada en Chile). Así, en su intento de acriollamiento y posterior occidentalización, Inca Kola pierde su esencia y el peruano, poco a poco, deja de reconocerla como un símbolo de peruanidad. Esto, se refleja en una baja en el consumo que pasa de 32,9% en 1995 a 26% en la actualidad (Vera 2007: 17)

Como vemos, Inca Kola refleja completamente la narrativa criolla que describe Gonzalo Portocarrero. Inca Kola dice ser peruana cuando es en realidad criolla y busca apelar a eso en el extranjero. Sin embargo, allí afuera, se ve abandonada. Su sabor no agrada a los foráneos y se da cuenta que no es la única bebida que ha vencido a la Coca Cola. En conclusión, Inca Kola refleja una identidad criolla que se resume en “ni gringa ni chola”. El fracaso de la narrativa criolla se produce justamente en que, al buscar la occidentalización, pierde su esencia de peruanidad y, con ello su identidad. Este fracaso concreto refleja la derrota general que sufre la narrativa criolla. Esto nos obliga como nación a encontrar y crear verdaderos elementos cohesionadores que funcionen como verdaderos símbolos de identidad, ya no criolla, andina, negra u oriental, sino verdaderamente peruana.

Bibliografía

ANDERSON, Benedict

1995 Imagined communities: reflections on the origin and spread of nationalism. Londres: Verso

AVILÉS, Marco

2003 El imperio de la Inca: de cómo la Inca Kola, una gaseosa amarilla y melosa, derrotó a la Coca-Cola, la negra soberana”. Etiqueta Negra. Año 2, no. 7, pp 20-31.

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1999 “Sabor global. El trasfondo de la alianza estratégica entre Inca Kola y Coca-Cola. ” Business: negocios en el Perú. Año 6, no. 54, p 42.

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2004 “Perú, el país de las memorias heridas”. En
BELAY, Raynald (ed.). Memorias en conflicto: aspectos de la violencia política contemporánea. Lima: IEP/ IFEA/ Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales.

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